Nuestra escapada a Ávila empezó con una buena excusa: el Campeonato de Ciclocross de Castilla y León, donde competía Sergio 🏆🚴‍♂️. Pero ya que íbamos, decidimos aprovechar para descubrir esta provincia llena de historia, paisajes y rincones con encanto.
Han sido cuatro días de ruta en furgo, pedales, paseos por murallas y muchas anécdotas. Y como siempre, alguna sorpresa que no estaba en los planes 😉


🗓️ Día 1 — Llegada con sorpresa y noche de leyendas en Ávila

Llegamos a Ávila el viernes por la tarde con todo preparado: habíamos reservado en el área de autocaravanas para vaciar, cargar y descansar cerca del centro 🚐💧.https://www.aparkarea.com/
Pero… sorpresa 🎡 cuando llegamos, nos encontramos que eran fiestas (puente del Pilar y medievales) y justo al lado habían montado la feria. Las instalaciones tenían muy buena pinta, limpias y cómodas, pero los baffles de las atracciones sonaban a todo volumen, así que tocó improvisar plan B.

Nos movimos al Parque del Soto, algo más alejado del centro, pero justo donde se celebraba el campeonato de ciclocross. Allí habían habilitado una zona para autocaravanas y furgos para los participantes, así que al final nos salió redondo 👌.https://www.caramaps.com/es/mapa/parque-natural-el-soto-aparcamiento-05002-e57752d4-bc5d-4b7f-876e-04ab3f41b8a7
Además, en el área nos devolvieron el dinero proporcional y pudimos cargar agua sin problema, así que todo quedó arreglado.

Una vez aparcados, nos fuimos directos al centro para disfrutar del free tour nocturno que habíamos reservado 🌙. Y nada más llegar a la Plaza del Mercado Grande, nos encontramos Ávila en plena fiesta: cabezudos, dulzaineros… ¡y hasta sonando sanjuaneras! 🎶 Sí sí, nuestras canciones de Soria en pleno corazón de Ávila 😄

El free tour empezó a las 20:00 y nos llevó por las principales calles y monumentos, descubriendo leyendas y personajes que dieron vida a la historia de la ciudad. Por supuesto, no faltó la Muralla, impresionante iluminada de noche.
Al terminar, volvimos a la furgo y, mientras caía el fresco de la noche abulense, Sergio preparó una ruta para el día siguiente: unas dos horas de pedales por los alrededores de Ávila 🚴‍♂️💪 justo a tiempo para llegar a su competición del campeonato.

🚴‍♂️ Día 2 — Rodando entre ruedas, polvo y encinas 🌾

El sábado amaneció con energía ciclista. MadChain se enfundó su equipación, preparó la bici y se metió de lleno en el ambiente del Campeonato de Ciclocross de Castilla y León.
El ambiente era una pasada: familiar, cercano, lleno de chavales de escuelas, corredores absolutos y ese sonido inconfundible de los rodillos calentando 🔥.

El circuito, rápido y muy seco, tenía poca adherencia y exigía ir fino. Sergio no tuvo su mejor día: un par de caídas y una rodilla tocada le impidieron terminar como le hubiera gustado 😅, pero aún así disfrutó como siempre, porque el ciclocross tiene eso —polvo, esfuerzo y sonrisas—.

Mientras él competía, yo salí a explorar las tierras abulenses con el GPS en el manillar 🚵‍♀️. Desde el aparcamiento del Parque del Soto tomé un sendero precioso junto al río, cubierto de hojas ocres que crujían bajo las ruedas 🍂.
El día acompañaba: sol, buena temperatura y ese aire de otoño que huele a tierra y calma. https://www.komoot.com/tour/2626313653?ref=itd&share_token=aNelph1QBGUW42oZXo51d23Ia0CSL6u0nKJfQQJSRWxDDI25Wv&ref=its

Los primeros kilómetros los compartí con paseantes, corredores y ciclistas disfrutando del fin de semana. Luego crucé la carretera y seguí entre caminos de granjas, hasta que llegó la sorpresa: una subida que de gravel tenía poco 😅.

Tocó modo gravel Xtreme,:-)

Pie al suelo y empujar la bici, porque aquello no lo subía ni con la chispita eléctrica. Por el camino, me acompañaban unas vacas negras enormes que, en mi cabeza, parecían toros 🐂😳. Cosas del miedo rural.


Después, una bajada preciosa por carretera y finalmente un tramo amable entre encinas que me llevó de nuevo hacia la ciudad. Llegué justo a tiempo de ver a Sergio girando a toda velocidad por el circuito, como un hámster con dorsal 🌀.

Tras la carrera, comimos algo rápido en la furgo y pusimos rumbo al sur, hacia Arenas de San Pedro 🚐. Aunque no hay muchos kilómetros desde Ávila, el trayecto atraviesa dos puertos con unas vistas espectaculares… y unas curvas de las que marean solo de verlas 🌄.

Nuestra primera parada fue en el Santuario de San Pedro de Alcántara, un lugar tranquilo y lleno de encanto. Teníamos pensado quedarnos allí a dormir, pero… sorpresa otra vez: ¡romería y fiestas!

Así que cambiamos de plan y nos fuimos a hacer una ruta senderista preciosa de unos 10 km, entre bosques verdes y colores de otoño 🌳🍁.

https://www.strava.com/activities/16109123956

Terminamos el día cenando tranquilos y durmiendo en una zona de baño cerca de Arenas de San Pedro, más apartada y cómoda para la furgo, porque dentro del pueblo los parkings no convencían mucho. https://park4night.com/es/place/385674


🚴‍♀️ Día 3 – Entre montañas

Amanecimos en la zona del Park4Night, donde habíamos llegado de noche y aparcado un poco a ciegas 😅. El sitio estaba bien, pero sin cobertura… y sin internet no había manera de planificar la ruta del día siguiente. Así que decidimos bajar de nuevo a Arenas de San Pedro, en busca de señal (¡y de desayuno dulce!).

La zona tiene un montón de posibilidades —Arenas de San Pedro es un auténtico paraíso para pedalear y también para hacer senderismo—. En otoño, además, está especialmente bonito, con los bosques teñidos de tonos ocres y dorados 🍂

Diseñamos una ruta suave, evitando demasiado desnivel. Al final nos salió una de unos 50 km y 700 m de desnivel, muy chula: carreteras secundarias casi sin tráfico, pistas en buen estado y vistas constantes de la Sierra de Gredos al fondo. Pedaleamos entre encinas, pastos y vacas, disfrutando de un paisaje distinto al que solemos tener en Soria. ¡Nos la gozamos! https://www.strava.com/activities/16116580725

Después de comer, decidimos acercarnos a la Cueva del Águila, que está a unos 10 km de Arenas, cerca de Ramacastañas. Pagamos 11 € la entrada de adulto, y la verdad, merece muchísimo la pena. La cueva fue descubierta en 1963 por un grupo de chavales del pueblo que, al colarse por una grieta en la roca, encontraron un auténtico tesoro subterráneo. https://cuevasdelaguila.com/

La cavidad tiene más de un kilómetro de galerías repletas de estalactitas, estalagmitas y columnas que parecen esculpidas a mano. La visita guiada dura unos 40 minutos, y el recorrido está muy bien acondicionado con pasarelas y luces que realzan las formaciones naturales. Es una experiencia casi mágica —una de esas visitas que te recuerdan lo impresionante que puede ser la naturaleza cuando trabaja sin prisa durante miles de años 🌍—.

De vuelta a Arenas, nos fuimos a dar un paseo por el pueblo, que todavía no habíamos tenido tiempo de conocer. Nos encantó el ambiente y sus calles empedradas. Visitamos el Castillo del Condestable Dávalos, del siglo XV, uno de los mejores conservados de la provincia. Justo al lado está el Palacio de la Mosquera.


Y cómo no… tocó helado artesanal (porque sí, hay una heladería-pastelería buenísima 🍦) y también las típicas yemas de Arenas, que cayeron de postre.https://heladeriartesana.com/


Cuando salimos, aún nos quedaba algo de tarde, así que nos pusimos rumbo hacia la montaña para buscar sitio donde pasar la noche. Subimos el puerto del pico y al llegar vimos que desde allí salían varias rutas senderistas. El lugar era perfecto para hacer base: vistas de postal, aire puro y aunque había un poco de ruido por la carretera transitada de motoristas, por la noche es bastante tranquilo. https://park4night.com/es/place/261935

Además, el día anterior habíamos recogido unas castañas durante la ruta a pie, así que esa noche, mientras caía el sol, las asamos en la furgo 🔥. Momentazo total.

Calzada romana

Fuimos a dar un paseo y ver la calzada romana. Resulta que forma parte de la Calzada Romana del Puerto del Pico, una de las mejor conservadas de toda España.
El tramo empedrado visible tiene unos 3 km, y unía el Valle del Tiétar con la Meseta Norte. Durante siglos fue una vía de comunicación vital 🌲

El plan para el día siguiente estaba claro: si el tiempo lo permitía, saldríamos a pedalear; si no, haríamos una ruta senderista. Pero al amanecer… el cielo estaba negro, negro, negro.


🥾 Día 4 – Entre nubes, cabras y regreso a casa

Nos despertamos en el Puerto del Pico con unas vistas espectaculares. Pero el cielo estaba muy nublado, y al fondo se veían auténticas cortinas de agua cayendo justo hacia la zona donde Sergio había preparado la ruta en bici. Así que, con todo el dolor de nuestro corazón ciclista, decidimos dejar las ruedas aparcadas y cambiar el plan por uno más prudente: salir a caminar.

Empezamos desde el aparcamiento del puerto, subiendo por pistas forestales bastante bien mantenidas. Estaban haciendo una limpieza potente del monte para prevenir futuros incendios, algo que se notaba a medida que ascendíamos. 🌲🔥

Mientras subíamos, íbamos comentando que el camino era muy ciclable… y claro, como no llovía, empezamos con ese pensamiento típico de “podíamos haber salido con la bici” 😅. Pero bueno, a toro pasado, todos somos estrategas.

Aun así, la caminata fue preciosa. El paisaje de Gredos impresiona: esas rocas grisáceas tan características, los prados verdes y el aire limpio de la sierra. A medida que ganábamos altura, las vistas se abrían hacia los valles y empezamos a ver grupos de cabras montesas moviéndose con total soltura entre las piedras 🐐. Fue una pasada poder verlas tan cerca.

Cuando llegamos a la parte más alta, comprobamos que, efectivamente, la bajada no era nada ciclable: un auténtico camino de cabras (nunca mejor dicho 😂), con tramos de maleza y sendero apenas marcado con algunos mojones de piedra. Así que, visto lo visto, hicimos bien en dejar las bicis descansando ese día.

Nos salió una ruta de unos 11 km y 450 m de desnivel positivo, bastante amable, con momentos de sol y nubes que dejaban pasar rayos de luz sobre el valle, creando un paisaje de postal 🌤️. https://www.strava.com/activities/16126192083/flyover?origin=shared&utm_source=ios_share&utm_medium=social&share_sig=82BDAA041761920144&_branch_match_id=1514563952784460074&_branch_referrer=H4sIAAAAAAAAA8soKSkottLXLy4pSixL1EssKNDLyczL1g9JraoM86wKDI1Isq8rSk1LLSrKzEuPTyrKLy9OLbJ1ywSK5VcAAAu2dBM%2BAAAA

Cuando llegamos a la furgo, justo nos dio tiempo a comer tranquilos antes de que empezara a llover, así que la libramos por los pelos. Luego recogimos todo con calma y pusimos rumbo de regreso a casa. Queríamos dejar la furgo lista, poner lavadoras y preparar la semana, porque al día siguiente tocaba volver a la rutina… y además teníamos otro viajecito en mente 😉.

🌄 Hasta la próxima, Gredos

Y así terminó nuestra escapada por Ávila y la Sierra de Gredos.
En solo este puente de El Pilar, nos dio tiempo a pedalear entre encinas, caminar por Gredos, descubrir la Cueva del Águila, ver manadas de cabras montesas y disfrutar del otoño en su mejor versión: bosques dorados y ese silencio que solo se encuentra cuando te alejas del ruido.

Ávila nos sorprendió. Por su montaña, por su historia y por esa mezcla perfecta de naturaleza y calma que invita a parar el reloj. Volvimos con la sensación de haber desconectado de verdad.

Ahora la furgo vuelve a su sitio, las bicis descansan y las lavadoras ya están girando 😅, pero la cabeza sigue pedaleando por esas pistas de Gredos.
Porque cada viaje así nos recuerda por qué nos gusta tanto este estilo de vida: movernos sin prisas, dormir con vistas y dejar que la ruta marque el ritmo 🚐💚.

FDO: Sergio y Anapa.

deja tu comentario

Tu Email no será publicado. Todos los campos son obligatorios


{"email":"Email address invalid","url":"Website address invalid","required":"Required field missing"}