🚐🌊 ¡Una semana nóMADa por el Algarve! 🚴‍♂️☀️

Aprovechando los días festivos del patrón de Soria, nos lanzamos a recorrer el sur de Portugal con la furgo y las bicis, y la verdad… ¡ha sido brutal! El Algarve lo tiene todo: playas infinitas, acantilados de postal, pueblitos llenos de vida y, cómo no, rutas en bici espectaculares.

Nuestra aventura empezó con dos días de carretera: primera parada en Trujillo y después rumbo a Portugal. Una vez dentro, nos movimos por sitios tan diferentes como Tavira, Faro, Sagres, la playa do Amado, Vila do Bispo y Aljezur. Cada rincón tenía su encanto, ya fuera perderse por el casco histórico, dejarse llevar por el ambiente turístico o flipar con los atardeceres frente al mar.

La rutina casi se convirtió en un ritual: 🚴‍♀️ ruta en bici por la mañana, turismo relajado por la tarde y acabar el día en la playa o buscando rincones donde descansar con la furgo. Y aunque el viaje de vuelta fue largo, hicimos parada en Évora y noche en Plasencia para volver poco a poco a casa.

Han sido 7 días intensos, de esos que te cargan las pilas. Aquí os dejamos el resumen de cada jornada y, cómo no, las rutas para que las descarguéis y os animéis a hacerlas también. 💚


Primer día de ruta, ¡por fin! 🙌

Salimos de Soria sobre las 17:00 h, después de una mañana de médicos, trabajo y los últimos preparativos. Tocaba cargar la furgo con todo lo necesario para una semana nóMADa: bicis, comida, ropa de bici, ropa de playa y algo cómodo para turistear.

Antes de salir, tuvimos en cuenta algunos detalles importantes para viajar a Portugal 🇵🇹. Lo primero fue solicitar la tarjeta sanitaria europea, por si acaso. Y también nos adelantamos con el tema de los peajes portugueses, que funcionan de dos maneras: los normales (como en España, con ticket y máquina) y los electrónicos, que usan unas bandas magnéticas. Para estos últimos hay que registrarse en esta web si no quieres que te pase luego factura o antes de empezar en la autopista. https://www.portugaltolls.com/es/node

En Trujillo dormimos en el área de autocaravanas junto a la Plaza de Toros, a unos 10 minutos andando del centro. Está equipada con todos los servicios y es gratuito, aunque las plazas son pocas y algo inclinadas. Cuando llegamos ya estaba lleno, pero como es una explanada grande, pudimos aparcar sin problema. https://park4night.com/es/place/28874

Antes de que nos entrara la pereza salimos a dar un paseo por Trujillo. Lo vimos de noche y fue todo un acierto. La Plaza Mayor, sin coches a partir de las 20 h, se ve preciosa, iluminada y tranquila. Nos encantó callejear, descubrir sus edificios históricos y disfrutar del ambiente tan especial del casco viejo.

Pero esta vez no nos paramos mucho: el cansancio se notaba y sabíamos que al día siguiente lo recorreríamos con calma.


Segundo día de viaje, la aventura empezaba de verdad 🙌.

Nos despertamos en Trujillo y aprovechamos la mañana para hacer un free tour que habíamos reservado. ¡Y vaya acierto! 👏 Siempre decimos que recorrer un sitio con alguien que te lo cuenta desde dentro es otra historia. La visita duró unas 2 horas y media y la guía fue una pasada: nos habló de los monumentos, de las familias nobles que dejaron su huella en los escudos de las fachadas, de la importancia de Trujillo en los descubrimientos y conquistas, y de todas las curiosidades que esconden sus calles empedradas.

Antes de volver a la furgo, paramos en una tienda de ultramarinos de toda la vida. Entramos a por café y salimos con un botín: un queso de oveja espectacular, pimentón típico de la zona y café portugués ☕.

Pusimos rumbo a Tavira. El trayecto fueron unas 4 horas y media por autovia, con parada para echar gasolina y comer. Llegamos sobre las 18:30 (hora portuguesa, que es una menos).

Decidimos quedarnos en el área de autocaravanas de Tavira. https://algarvemotorhomepark.com/pt/parques/tavira-autocaravanas-portugal-algarve/

Habíamos leído en varios foros y aplicaciones que en Portugal estaban bastante estrictos con el tema del campismo y las autocaravanas fuera de los espacios habilitados —al parecer, suelen poner multas o incluso echarte de los parkings—, así que no quisimos arriesgarnos el primer día. Pagamos 12,50 € por la noche, disfrutamos mucho del momento de poder sacar las sillas y la mesa tranquilamente, cenar al aire libre y relajarnos bajo la luna con una temperatura perfecta.

Como llegamos ya un poco tarde, no tuvimos demasiado tiempo para disfrutar de Tavira, pero nos dio para pedalear hasta el puerto, desde donde salen los barcos hacia la Ilha de Tavira, una preciosa isla con playas kilométricas que nos quedamos con las ganas de visitar.

Desde el puerto disfrutamos de un atardecer espectacular y luego nos adentramos en el casco histórico de Tavira. Cruzamos el Puente Romano, nos perdimos por sus calles adoquinadas y fachadas azulejadas, y disfrutamos del ambiente animado del centro.

Ya de vuelta en la furgo, preparamos todo para el día siguiente y nos fuimos a dormir con ganas de seguir descubriendo el Algarve.
Próxima parada: Faro.


Día 3: De Faro a Sagres

Por la mañana dejamos Tavira y pusimos rumbo a Faro, la capital del Algarve. Aparcamos la furgo en el área del Lidl de Faro, un punto bastante práctico para pasar el día y desde donde habíamos planeado salir con las bicis. https://park4night.com/es/place/29814

Comenzamos el recorrido con una pequeña vuelta por el centro histórico de Faro, con sus murallas, callejuelas empedradas y ese ambiente típico del sur de Portugal. No tardamos mucho en perdernos (varias veces 😅), porque la línea del tren que cruza la ciudad complicaba encontrar el paso correcto hacia la zona natural. Pero finalmente dimos con el camino que nos llevó hasta las marismas y salinas del Parque Natural da Ria Formosa, una auténtica joya junto al aeropuerto. https://www.strava.com/activities/16027393946?utm_source=ios_share&utm_medium=social&share_sig=6DA952F71760385075&_branch_match_id=1506371125830670687&_branch_referrer=H4sIAAAAAAAAA8soKSkottLXLy4pSixL1EssKNDLyczL1veLMC4KKMvILYpIsq8rSk1LLSrKzEuPTyrKLy9OLbJ1ywSK5VcAAGdlCoA%2BAAAA

Pedalear por allí fue una pasada: el paisaje parecía lunar, con los blancos brillantes de la sal mezclados con los tonos rojizos y ocres de la tierra seca. A un lado, las lagunas donde anidan las aves; al otro, los aviones despegando y aterrizando cada poco. Un contraste curioso, pero no precisamente tranquilo 😅.

La ruta continuaba más allá, pero al pasar por una playa espectacular —Praia de Faro— decidimos cambiar el plan. Volvimos a la furgo, dejamos las bicis y nos dejamos llevar por el placer de la arena y el mar. Al fin y al cabo, la idea era disfrutar del camino, y no solo acumular kilómetros.

Después de un día tan completo, tocaba decidir el siguiente destino. En principio queríamos ir hacia Lagos, pero al leer y ver la cantidad de turismo que había por la zona (más de lo mismo que en Faro), optamos por algo más tranquilo. Así que cambiamos el plan sobre la marcha y pusimos rumbo al Cabo de São Vicente, en Sagres (1h 30´ en furgo), el punto más suroccidental de Europa.

Llegamos justo a tiempo para ver el atardecer, uno de esos que se quedan grabados para siempre: el sol cayendo sobre el Atlántico, el viento golpeando fuerte y ese silencio que solo se rompe con las olas. Aparcamos en un mirador sobre los acantilados, al lado de la playa do Beliche, y decidimos pasar la noche allí https://park4night.com/es/place/42709. No era un área acondicionada, pero nos la jugamos un poco… y mereció la pena. Dormir con ese paisaje y el sonido del mar de fondo fue un auténtico lujo, aunque el viento no nos dio tregua 🌬️.


Día 4: Costa Vicentina

Despertamos con sede en la playa do Beliche, y por la mañana preparamos una ruta que resultó ser una de las más chulas del viaje 🚴.

La hicimos por una parte del Camino Vicentino, una especie de “Camino de Santiago” portugués que recorre toda la costa del suroeste del país. https://www.caminodosfaros.com/rutas-hermanas/rota-vicentina/Está dividido en etapas de unos 25 km y se puede hacer tanto andando y algunos tramos en bici. Además, por allí pasa la EuroVelo 1, así que los caminos están súper bien cuidados: pistas de grava, bien señalizadas y con unas vistas espectaculares del océano 🌊.

Gran parte del recorrido atraviesa el Parque Natural do Sudoeste Alentejano y la Costa Vicentina, una auténtica joya natural con acantilados impresionantes, playas salvajes y miradores de vértigo. Hicimos una ruta de unos 69 kilómetros y 700 metros de desnivel positivo, disfrutando de cada tramo. https://www.strava.com/activities/16009298241

Pasamos por Vila do Bispo, un pueblito tranquilo que conocimos un poco antes de seguir hasta Carrapateira, que nos encantó. Allí descubrimos la Playa do Amado, un lugar perfecto para furgoneteros y surferos, con bastante aparcamiento 🏄‍♂️🚐.

Tras completar el bucle por Carrapateira, regresamos hacia Vila do Bispo y Sagres. Nuestra furgo estaba aparcada en la Playa de Beliche, así que volvimos hasta allí para dejar las bicis y aprovechar para darnos un baño, echarnos una buena siesta y relajarnos con el sol que nos acompañó todos estos días ☀️.Al caer la tarde, decidimos mover la furgo y poner rumbo de nuevo a Playa do Amado, donde pasamos la noche frente al mar, rodeados de más viajeros con la misma idea: disfrutar del Algarve más auténtico y natural 🌅https://www.caramaps.com/de/landkarte/parking-praia-do-amado-parkplatz-8670-69a2c2b2-a0de-4c8f-a578-4eff66629bc7.


Durante la ruta hubo un tramo que iba demasiado cerca de la carretera, así que decidimos improvisar y meternos por unos caminos para evitar el tráfico. Todo iba bien hasta que apareció un tronquito traicionero… y ahí fue cuando la humilde cocina, MadChain decidió hacer una pequeña acrobacia 😅

Porque sí, hasta los buenos también se caen 💪😂


Día 5: Aljezur

Despertar en la Playa do Amado fue un auténtico lujo 😍. Dormimos en el parking, que aunque no es un sitio oficial de pernocta, en temporada baja había bastantes furgonetas y el ambiente era tranquilo. Leímos en foros que en verano suelen desalojar, pero fuera de temporada se respira calma.

Con ese despertar frente al Atlántico, preparamos las bicis para otra ruta. Queríamos llegar hasta Aljezur, nuestro punto más al norte del viaje. Esta vez hicimos unos 65 kilómetros con más de 1.000 metros de desnivel positivo —una ruta de auténtico rompe-piernas, sube y baja constante entre acantilados y colinas. https://www.strava.com/activities/16027404988

Recorrimos parte de la Costa Vicentina, pasando por playas espectaculares como Monte Clérigo y Arrifana, de esas que te dejan sin palabras. Al llegar a Aljezur, hicimos parada para conocer el pueblo: calles empedradas, casas blancas, iglesias pequeñas y mucho encanto. Subimos al Castillo de Aljezur por unas cuestas tremendas, pero mereció la pena por las vistas tan increíbles del valle y del pueblo 🏰✨.

Allí aprovechamos para hacer una parada técnica con café y dulce en Bridge coffee https://share.google/8BCuPDuHey4OKKVuM, porque si hay algo que saben hacer bien los portugueses, es el café ☕. Lo acompañamos con el clásico pastel de nata y un pastel de almendra, que descubrimos que también es muy típico por la zona.

Después seguimos nuestra ruta circular y llegamos justo a la hora de comer. Tocaba reponer fuerzas en la furgo. Por la tarde nos quedamos en la Playa do Amado, disfrutando del sol y del ambiente surfero.

Nos quedamos con las ganas de probar el surf, pero las olas estaban bastante bravas y el mar tenía mucha corriente, así que preferimos no arriesgar. Aun así, disfrutamos de ver a los que sí se atrevían, auténticos artistas del equilibrio 🏄‍♀️💦.

Al caer el sol, nos fuimos a cenar al restaurante Sitio do Forno https://share.google/7M07wcPnvoT0I0Wug con vistas al atardecer —un espectáculo total 🌅. Probamos sardinas, ensalada de pulpo y calamar fresco, todo delicioso, aunque muy básico y un poco caro, lo que pagas es el encanto del lugar.

Algo curioso de la gastronomía portuguesa es que, al sentarte, suelen servirte un pequeño “entrante” con aceitunas, paté o mantequilla. Estos aperitivos no están incluidos y se cobran aparte si los consumes.

Con el estómago lleno y el alma tranquila, volvimos a dormir a la furgo. Estábamos tan a gusto que decidimos quedarnos dos noches en este pequeño paraíso llamado Playa do Amado ❤️


Día 6: Évora/Plasencia

Amanecimos en la Playa do Amado con la idea de pasar la mañana allí, disfrutar un rato más de la costa y, después de comer, emprender camino hacia Plasencia.

Pero al despertar, el plan cambió por completo: el cielo estaba totalmente nublado, soplaba un viento fuerte y hacía bastante frío. Nada de día de playa 😅. Así que decidimos improvisar y poner rumbo a Évora, una ciudad que nos pillaba de camino hacia España.

Aparcamos la furgo en el área de autocaravanas gratuita, situada muy cerca del centro y con todos los servicios. https://park4night.com/es/place/74983

La ciudad nos sorprendió muchísimo. Visitamos la Catedral de Évora, una de las más grandes de Portugal y de estilo gótico. También pasamos por el Templo Romano de Évora, que está en pleno centro y es impresionante, sobre todo por lo bien conservadas que están sus columnas. Es uno de los restos romanos más importantes del país.

Paseando por las calles, nos llamó la atención la cantidad de tiendas de vino, muy típicos de la zona del Alentejo y de tiendas de productos de corcho: bolsos, sombreros, llaveros… de todo. Y no es de extrañar, porque en el camino hacia allí ya habíamos visto extensos bosques de alcornoques.

En Évora, hicimos lo que en Portugal es casi una obligación: tomar un café acompañado de un pastel de nata 😋 en Cafe Arcada https://share.google/WgzRYnGkUxP9ya0SM. Pero, claro, no nos conformamos solo con eso… también pedimos un pastel de chocolate que, sin exagerar, era el rey de los pasteles.

Tan potente que no pudimos terminarlo —¡y eso que lo intentamos!—, así que acabó viajando con nosotros para más tarde 🍫🚐.

Pequeños placeres que hacen que cada parada tenga su propio recuerdo ❤️.

Llegamos justo a tiempo para cenar con nuestros amigos Rafa y Javi, que nos llevaron a conocer la ciudad por la noche.

Plasencia nos encantó: tiene un ambiente nocturno increíble, lleno de bares, terrazas y locales de tapeo y tardeo 🍻. Cenamos con vistas a la Catedral de Plasencia, disfrutando de una velada súper agradable. https://mercadobar.es/ un bar de tapas muy ricas.

Dormimos en un parking donde está permitida la pernocta, https://park4night.com/es/place/17457 y así terminamos otro día redondo de viaje.


Día 7: Plasencia/Soria

Nuestro último amanecer del viaje fue en Plasencia, donde habíamos dormido en un parking cercano al centro. Aunque la ubicación era muy cómoda, al estar junto a la ciudad había bastante movimiento de coches, sobre todo siendo sábado, así que el descanso no fue del todo perfecto 🚗😅.

Por la mañana quedamos a desayunar con nuestros amigos en la Plaza Mayor, una plaza preciosa, rodeada de pórticos y con un montón de terrazas. El ambiente era muy agradable, con ese bullicio típico de las mañanas de fin de semana ☀️.

Después de despedirnos de ellos, Sergio y yo decidimos aprovechar la mañana para seguir conociendo Plasencia a través de un free tour.

La guía nos contó que Plasencia fue fundada en el siglo XII por Alfonso VIII, con el lema “Ut placeat Deo et hominibus” (“para agradar a Dios y a los hombres”), de ahí su nombre. Visitamos la Catedral, que en realidad son dos unidas: la vieja, de estilo románico, y la nueva, gótica y renacentista, con unas portadas y murales impresionantes 🕍. También conocimos algunos de los palacios más importantes de la ciudad, muchos de ellos convertidos hoy en edificios institucionales, y paseamos por el antiguo barrio judío, uno de los mejor conservados de Extremadura.

El recorrido terminó de nuevo en la Plaza Mayor, y desde allí nos fuimos a ver el acueducto de Plasencia, que está muy bien conservado y da una idea de la importancia que tuvo la ciudad en épocas pasadas.

Desde el parking se accede al centro por unas escaleras mecánicas al aire libre, algo que nos llamó muchísimo la atención.

Sobre la una y media terminamos el tour y decidimos poner rumbo a casa. Cogimos carretera por Salamanca y Valladolid, hicimos una parada para comer por el camino y, hacia las siete de la tarde, llegamos a Soria 🏡.

Queríamos llegar con tiempo para vaciar la furgo, limpiar, cambiar sábanas, toallas y dejar todo listo para que el lunes no se hiciera tan cuesta arriba 😅.


Fin del viaje.

Y así cerramos nuestra semana nóMADa por el Algarve, siete días de rutas, kilómetros en furgo y un montón de momentos que se nos han quedado grabados 🌊🚐.
La verdad… ¡se nos ha hecho corto! Portugal está más lejos de lo que parece, y para saborearlo bien creemos que 10-15 días serían ideales para conocer la zona con calma y disfrutarla de verdad.

Ha sido un viaje entre playas infinitas, pueblos blancos, cafés con vistas y pedaleos sin reloj. Porque eso es lo que más nos ha gustado: recorrer los pueblos en bici, sin prisas, parando donde apetecía, en un mirador, en una terraza o frente al mar. No hemos madrugado ni corrido, simplemente hemos disfrutado del camino, del paisaje y de la sensación de libertad que da moverse sobre dos ruedas.

También ha habido tiempo para descansar, para el mar, para probar sabores nuevos y, sobre todo, para desconectar del ritmo de siempre.

Y es que ese es el espíritu que queremos transmitir con noMADas by Madchain: viajar en bici sin prisa, con calma, con la curiosidad de quien no busca llegar rápido, sino disfrutar cada kilómetro 🚴‍♂️✨.

Esperamos que os sirvan nuestras rutas y recomendaciones, con cariño:

Sergio y Anapa.

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